COSTUMBRES
La que posiblemente es la más antigua y que se mantiene, es la de la ronda de los Despertadores, grupo de hombres que antes del amanecer recorren las calles del pueblo cantando diversas coplas, Coplas de los Despertadores, (según el dia) los festivos y domingos, portando un farolillo alrededor del cual forman un corro en puntos previamente determinados (hoy marcados como Coplas de los Despertadores). Durante el trayecto de punto a punto se acompañan del tañir de una campanilla. Terminada la primera vuelta, en compañía de la gente que se les une repiten el recorrido cantando el Rosario de la Aurora.
 


Un ejemplo de las coplas que se cantan puede ser por ejemplo esta que se canta el día de San Blas:

Ya despunta, despunta la aurora
de dejar esa cama es la hora.
Levántate , Torrecilla,
y deja ya esa cama.
¿No oyes que Blas te llama?
la aurora viene ya.

Venid, hermanos míos,
honremos a María, y brille en este día
nuestro Patrón, San Blas.
Vamos fuera pereza,
del blando lecho alad.
Recibiréis contento,
placer puro, alegría,
y a nuestra Madre pía,
benigna has de observar,
bondad.

 

 

El juego de la Morra, quizas el más antiguo que se practica en el pueblo sigue siendo habitual en muchas de las reuniones. Consiste en decir al mismo tiempo dos personas un número que no pase de diez y, simultáneamente sacar las manos y con los dedos indicar un número. Si el número que dice uno de los jugadores es igual a la suma de ambas manos, gana.
El número máximo que se puede decir es siempre diez, sin embargo, el número mínimo varía según las zonas, y que oscila entre el dos y el cero.
Se juega por parejas, enfrentándose un miembro de cada pareja contra otro de la contraria. En el momento que uno de los jugadores acierta la suma de los dedos que sacan ambos, diciéndolo en voz alta y arrastrada, se enfrentará con el compañero de juego del vencido.Para que el juego sea recto es necesario que la palabra y el gesto sean al unísono, y los golpes de mano deben ser rápidos, de forma que los jugadores no tengan tiempo de hacer la suma mentalmente. Imprescindibles son la vista y la rapidez para observar la mano del adversario.Las partidas más frecuentes son de 21 tantos.

     
   
 

Las manos y la garganta son los principales protagonistas del Juego de la Morra. En los últimos años ha sido objeto de campeonatos comarcales.

Otro de los juegos habituales es el Guiñote a parejas con baraja española (que sigue siendo motivo de competición en las Fiestas Mayores), y la Bresca, algo similar que solían jugar y juegan las mujeres en grupo sentadas en corro a las puertas de las casas.


 

La figura del Quinto, joven que iba a entrar en sorteo ese año para cumplir el servicio militar el año siguiente, es otra de las costumbres del pueblo. La noche de Pascua adornan lugares con ramas de pino (enraman), previo permiso del alcalde, de modo que adornan la fachada de la iglesia, la puerta del alcalde y las quintas, lo que conlleva toda una noche.
Al día siguiente, lunes de Pascua engalanaban el carro para subir a la Ermita, subiendo los últimos entre alborozos y griterío al lugar reservado para ellos en la zona mas alta a consumir la comida organizada en común por sus madres, en la que se incluía un pastel llamado brazo de gitano que los quintos regalaban al alcalde y al cura.
De vuelta al pueblo tenían organizado por ellos mismos el baile, antiguamente en la plaza de la Iglesia y desde hace años en el Salon.


Aunque hace unos años que se ha suprimido el servicio militar obligatorio, la fiesta de los quintos se sigue celebrando.